|
Isidoro Cañones contempla las ruinas de Mau Mau
De nada, Cachorra, nos valió creernos un trazo inmortal en el papel.
Puntual, aquí está el día, el tedio, la transfiguración de lo que amé en grácil materia anonadada, despojo inerte de sacras, magnas francachelas.
Fueron vastos, placenteros océanos, inexplorados continentes desnudos. Este fue nuestro jolgorio y gloria: una guerra en la que los Cañones construyeron la patria.
Una vez más, pido la cuenta. Ya rancia, la manteca ha goteado.
Lo que tuvo que ser: dios implacable o redentor demonio me quita lo bailado.
A Carlos Antig A Alejandro Méndez Casariego
|